Cómo superar una decepción (o qué hacer cuando las cosas no salen como uno quiere)

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Nos gusta contarnos historias sobre cómo va a ser nuestra vida mañana, la semana que viene, en dos años o cuando logremos algo. Sobre quiénes somos, sobre cuál va a ser nuestro rol como pareja, como padre o madre, como profesional,…

 

Esas historias no son más que ideas que nos alejan de nosotros. Y cuando llega el momento, cuando estamos en nuestro presente, resulta que a veces (muchas más de las que admitimos), lo que pensábamos no se corresponde con cómo nos sentimos en el momento.

 

¿Te ha pasado alguna vez que te has sentido de una manera diferente a lo que tenías planeado? ¿Que querías algo diferente de lo que creías que ibas a querer? En estos casos, lo que solemos hacer es:

 

O intentar forzarnos a querer lo que habíamos pensado en el pasado,

 

O no pararnos a sentir, a notar si lo que pensabas que querías es lo que ahora quieres. No comprobamos. Por si acaso nuestras emociones nos dicen algo que no es lo que esperábamos, seguimos viviendo automáticamente. El conflicto está, pero intentamos no mirarlo. ¿Te suena?

 

Es decir, lo que sea con tal de no aceptar nuestra realidad. Lo que realmente queremos y quienes realmente somos.

 

En mis sesiones tengo muchas personas que:

 

Intentan vivir la vida de pareja como siempre han pensado que les gustaría.

 

Intentan convencerse que el trabajo que tienen es bueno, porque así lo creían cuando decidieron entrar en la universidad para poder dedicarse a ello.

 

No quieren reconocer que la vida de padre o madre no es tan satisfactoria como esperaban.

 

En resumen: no reconocen sus enfados, decepciones, tristezas, anhelos,…

 

Hay muchos mas ejemplos, pero todos tienen en común su rigidez. No están abiertos a la vida, a dejarse sorprender (para bien o para mal) por lo que les pasa día a día. No toman la vida como una aventura para descubrirse y para desechar las ideas sobre la felicidad que tenían planificadas. ¡Atrévete a tirar lo que no te sirve! Las ideas que tienes sobre lo que te hace feliz no son más que bocetos, borradores. La única forma de saber si algo te hace feliz o no, es comprobar cómo te sientes en el presente! Las ideas pueden confundirte si las tomas como algo definitivo sobre ti. Déjalas ir si tienen que irse. Porque:

 

En la historia que te contaste faltaban detalles o

 

Ya no eres la persona que eras y quieres algo distinto (y no pasa nada por admitirlo),

 

O las dos cosas.

 

Algunas personas me han dicho que les ha ayudado cuando les hablo de esas ideas como de “historias” o “películas” que se cuentan. Así que quiero compartirlo contigo, por si te sirve. Resumiendo lo que quiero decir:

 

  1. Cuando sientas decepción, enfado, tristeza, o simplemente confusión, significa que te contaste una historia sobre cómo iban a ser las cosas y la realidad es distinta.
  2. Recuerda la historia otra vez y mírala como simplemente eso, una historia, una película. Distínguela de la realidad, de tu presente. Lo importante es que te des cuenta de que son dos cosas distintas.
  3. Tu malestar tiene que ver con tu cariño por la película. ¿Puedes dejarla ir? ¿Puedes centrarte en tu realidad, en tu presente y darte cuenta que, quizás, no es tan malo, si no simplemente distinto a la historia que esperabas?
  4. Respira unas cuantas veces, conecta con tus sentidos y mira lo que tienes alrededor, escucha, siente, saborea y pregúntate: ¿es esto realmente tan malo? ¿es esta realidad tan terrible?

 

 

 

 

 

 

 

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