Lo que debes saber sobre los conflictos de pareja: 2 mitos y 3 consejos.

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Resolver conflictos de pareja es uno de los temas más comunes por los que una pareja busca ayuda profesional. Por eso he creído interesante comentar y compartir algunos puntos que menciona John Gottmann en una entrevista en Psychotherapy Networker, una revista para psicólogos y psicoterapeutas.

 

 

 

Para los que no lo conozcan, el Dr. John Gottmann es un reconocido experto en terapias de pareja y ha estudiado durante más de 40 años a miles de parejas, identificando qué hace que una pareja siga junta y qué hace que se separe. A estas parejas que siguen juntas a pesar de los problemas, el Dr. Gottmann les llama “maestros de las relaciones”. A los que enfocan sus problemas de una manera que apunta a una separación futura, les llama (aunque no en esta entrevista) “desastres de las relaciones”.

 

Una de las cosas que me gusta de la entrevista es que menciona y derriba 2 de los mitos más comunes sobre los conflictos en la pareja:

 

Mito 1: Una buena pareja resuelve todos sus conflictos.

El Dr. Gottmann revela que, según sus investigaciones, después de 4 años, el 69% de los problemas de una pareja continuaban siendo los mismos que 4 años antes. Es decir, que la mayor parte de los conflictos de una pareja son “irresolubles”. Esto pasa tanto para los maestros como para los desastres.

 

Mito 2: Las parejas que son felices en su matrimonio o relación, no tiene conflictos o estos son menores.

Pues parece ser que no. Las personas que estaban contentas en su relación también tienen terribles conflictos. Conflictos que les hacen cuestionarse al final de la disputa, qué hacen teniendo una relación con esa persona.

 

¡Así que parece que las parejas que se consideran felices en su relación tienen disputas intensas y temas en los que nunca logran estar de acuerdo!

 

¿Cómo podemos tener conflictos y una relación satisfactoria entonces?

 

El Dr. Gottmann da algunas recomendaciones:

 

Consejo 1: Si un problema no se puede solucionar, te puedes adaptar a él.

El Dr. Gottmann descubrió que las parejas desastre seguían siendo defensivas de sus puntos de vista frente al problema y cada vez que surgía el tema, se colocaba cada uno en su punto de vista, opuesto al del otro. Sin embargo, los maestros se habían adaptado y habían encontrado mecanismos para lidiar con el tema: tomándoselo con humor, siendo capaces de reducir el conflicto o de ser afectuoso con el otro aun cuando no se estaba de acuerdo. Cuando las diferencias sobre un tema parecen irreconciliables, más que intentar resolverlas, lo que es importante es si la pareja es capaz de hablar de ello sin distanciarse emocionalmente.

 

Consejo 2: Explorar juntos en vez de culpar.

En la misma línea, los desastres culpaban a la forma de ser del otro o a su comportamiento como la raíz del problema. Se apuntaban el uno al otro: yo estoy bien, tú eres el problema. Esto hace que el otro reaccione defensivamente y no acepte ninguna responsabilidad sobre lo que pasa. Los maestros, en cambio, miraban al “problema” como algo externo a ambos, algo de la relación, a lo que ambos estaban contribuyendo de alguna manera. Y lo exploraban conjuntamente. Esta forma de abordar el conflicto, por una parte no actuemos defensivamente y tomemos responsabilidad de lo que está pasando y, por otra parte, podamos ser empáticos con el otro y entender su punto de vista y cómo se siente. El Dr. Gottmann remarca que es importante que ambos miembros de la pareja tomen esta postura. Si lo hace sólo uno, no vale.

 

Consejo 3: La importancia del “después”.

¿Cuál es una de las grandes diferencias entre los maestros y los desastres? ¿Qué hace que una pareja que tiene conflictos intensos, considere que está feliz en la relación? La recuperación después del conflicto, la capacidad de tener una conversación o un acercamiento de cualquier tipo cuando la discusión ha terminado, que les haga sentirse unidos de nuevo.

 

 

En resumen: que más importante que la frecuencia o la intensidad de los conflictos es el cómo se tratan y cómo se convive con ellos. Porque siempre van a formar parte de cualquier relación.

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